Fondos Next Generation EU y su impacto en las pymes: Balance de 2024 y perspectivas para 2025

La evolución de los fondos Next Generation EU en 2024 ha consolidado muchas de las tendencias que ya se venían apuntando en años anteriores, a la vez que ha abierto nuevas líneas de actuación y ha destapado ciertas carencias y retos a futuro. A continuación, se ofrece un repaso de lo acontecido en 2024 y las previsiones más destacadas para 2025, siempre con el foco puesto en las pymes y en los proyectos que marcan la pauta en nuestro tejido empresarial.
 
1. Balance de 2024: consolidación y primeros resultados visibles
1.1. Madurez de los proyectos financiados
Muchas de las iniciativas puestas en marcha en 2022 y 2023 han alcanzado en 2024 un grado de ejecución avanzado, permitiendo a las pymes presentar resultados tangibles en ámbitos como la digitalización, la sostenibilidad o la investigación y desarrollo.
La absorción de fondos ha sido especialmente significativa en proyectos relacionados con la transición ecológica (renovación de instalaciones de energías renovables, eficiencia energética en edificios y plantas de producción) y la economía digital (implantación de software de gestión, sistemas de ciberseguridad o soluciones de comercio electrónico).
 
1.2. Refuerzo de la digitalización y la economía verde
El programa “Kit Digital” y otras ayudas similares, que buscan promover la digitalización de las pymes, han seguido recibiendo un fuerte impulso. Se estima que en 2024 un número creciente de pequeñas y medianas empresas ha alcanzado niveles de madurez digital que permiten mejoras de productividad y competitividad.
La transición verde se ha consolidado como uno de los ejes clave de la ejecución de los fondos, en línea con los objetivos de la UE de reducir emisiones y promover la circularidad. Numerosas pymes han iniciado proyectos de autogeneración eléctrica (paneles solares, sistemas de aerotermia) y optimización de residuos.
 
1.3. Colaboraciones y clústeres sectoriales
Uno de los aspectos más positivos en 2024 ha sido la formación de clústeres y consorcios público-privados. Estas sinergias han permitido a las pymes acceder a recursos y conocimientos a los que no habrían podido llegar de forma individual.
También se ha observado un creciente intercambio de buenas prácticas y la posibilidad de “exportar” modelos de éxito de una comunidad autónoma a otra.
 
1.4. Zonas y sectores más beneficiados
A nivel autonómico, comunidades como Cataluña, Madrid, la Comunidad Valenciana, Andalucía y el País Vasco siguen siendo receptoras de gran parte de los fondos debido a su tejido industrial y tecnológico, así como a la presencia de centros de investigación y grandes empresas tractoras.
En regiones como Galicia, Asturias, Aragón o Castilla y León, se han consolidado proyectos vinculados a la transición energética (parques eólicos, autoproducción eléctrica) y a la digitalización del sector agroalimentario.
El turismo sostenible en zonas como Baleares y Canarias ha recibido un apoyo específico para reconvertir su modelo hacia propuestas más respetuosas con el medio ambiente y diversificar la oferta.
 
1.5. Principales retos detectados
El problema de la burocracia y la complejidad en la solicitud de ayudas no ha desaparecido. Muchas pymes denuncian la sobrecarga administrativa y la lentitud en la aprobación y ejecución de los proyectos.
La cofinanciación sigue siendo un desafío, ya que en muchas convocatorias se exige un porcentaje de inversión privado que dificulta la participación de pequeñas empresas con recursos limitados.
Todavía queda camino por recorrer en materia de formación y competencias digitales, pues gran parte de los trabajadores necesita una mayor especialización para sacar el máximo partido a las tecnologías habilitadoras (IA, big data, ciberseguridad, etc.).
 
2. Perspectivas para 2025: refuerzo de la inversión y foco en la sostenibilidad
De cara a 2025, se prevé que la Unión Europea mantenga y profundice en las líneas estratégicas que han marcado la gestión de los fondos Next Generation EU. No obstante, hay algunas novedades y retos que conviene destacar:
 
2.1. Mayor integración de la innovación y la sostenibilidad
Se espera que las nuevas convocatorias pongan aún más el acento en la “doble transición”: proyectos capaces de conjugar la digitalización con la sostenibilidad medioambiental.
El impulso de la economía circular, la descarbonización industrial y la adopción de energías limpias seguirá siendo prioritario, con especial atención en procesos de innovación en pymes de sectores tradicionales (textil, metal, automoción) que deben adaptarse para seguir siendo competitivas.
 
2.2. Avance en la diversificación de fondos y nuevas líneas de apoyo
Además del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), se activarán otros instrumentos de financiación europeos (como Horizon Europe, Life o Interreg) con convocatorias más específicas, por ejemplo, para la investigación científica, la innovación y la cooperación transfronteriza.
Para las pymes, se abrirán oportunidades a través de ayudas directas, préstamos blandos y garantías, especialmente en proyectos que fomenten la resiliencia de la cadena de valor. 
 
 2.3. Énfasis en la formación y la retención de talento
La escasez de perfiles cualificados en tecnologías emergentes (IA, ciberseguridad, robótica) continuará siendo un cuello de botella. Por ello, se prevé un refuerzo de los programas de capacitación.
Las empresas deberán competir por atraer y retener el talento necesario para dar el salto cualitativo hacia la digitalización y la innovación, por lo que el desarrollo de planes de carrera y beneficios sociales se convertirá en un factor clave.
 
2.4. Mayor relevancia de proyectos de colaboración y enfoque territorial
Se espera que, en 2025, la UE ponga un especial énfasis en el impacto territorial de las inversiones, buscando equilibrar el desarrollo regional y reducir brechas de competitividad.
Cobrarán fuerza los proyectos tractores que impliquen a diferentes eslabones de una misma cadena de valor (agroalimentario, energético, logístico, etc.) y que contribuyan a la cohesión social y territorial.
 
2.5. Evolución de la regulación y nuevos requerimientos
La Comisión Europea seguirá introduciendo objetivos más estrictos en materia de eficiencia energética, reducción de huella de carbono y protección de la biodiversidad. Las pymes deberán adaptarse a estos estándares para acceder a determinadas ayudas o para poder operar en ciertos mercados.
El principio “Do No Significant Harm” (DNHS) seguirá rigiendo la adjudicación de fondos, de modo que cualquier proyecto con un impacto ambiental negativo podría quedar excluido de la financiación europea.
 
3. Recomendaciones para las pymes de cara a 2025
1.- Planificación y proactividad Elaborar planes estratégicos que incluyan líneas de digitalización y sostenibilidad definidas. Mantenerse al corriente de la apertura de nuevas convocatorias y requisitos de elegibilidad para no perder oportunidades de financiación.
2.- Colaboración con actores clave Explorar alianzas con universidades, centros tecnológicos y otras empresas (grandes y pequeñas) para desarrollar proyectos conjuntos. Participar en clústeres sectoriales, donde el intercambio de experiencias y la cooperación son cada vez más valorados por las entidades evaluadoras. Potenciar el talento interno, con planes de carrera que favorezcan la retención de profesionales cualificados.
3.-Gestión profesional de las ayudas Dada la complejidad administrativa, contar con asesoría o personal especializado en la gestión de subvenciones se convierte en un factor de éxito. Trabajar en la elaboración de proyectos sólidos, con objetivos medibles y un plan financiero bien estructurado, aumenta las probabilidades de que sean aprobados.
4.-Comunicación y seguimiento Definir indicadores de rendimiento (KPIs) para evaluar los avances de los proyectos y poder comunicar los resultados a las autoridades competentes. Difundir los logros y las buenas prácticas para fortalecer la imagen de la pyme y atraer potenciales colaboradores o inversores.
 
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