La investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i) no sólo es cosa de las grandes compañías. Las pequeñas y medianas empresas que quieran hacerse un hueco en el mercado y lograr que su producto o servicio no se quede obsoleto deben apostar por estas actividades.
Sobre el papel, las pymes españolas son las terceras que más incentivos fiscales a la inversión en I+D+i disponen de Europa, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Sin embargo, el desconocimiento y las dificultades para las ayudas han provocado que las empresas sólo reciban una tercera parte de los descuentos a los que tienen derecho. De hecho, sólo 9.600 compañías de este colectivo (de entre más de un millón que hay en España) investigaron en 2013 y, de éstas, únicamente 2.300 aplicaron deducciones en la cuota del Impuesto de Sociedades.
Además, las organizaciones que se acojan a los incentivos fiscales del Estado pueden ahorrar dinero, al descontar los gastos realizados en I+D y al beneficiarse de una rebaja a la cotización de la Seguridad Social.
En cuanto a la inversión, se trata de un apoyo tributario. El Impuesto de Sociedades establece que la compañía podrá deducir en la cuota un 25% del gasto efectuado en el año en curso, así como un 8% de los gastos en maquinaria, bienes de equipo e instalaciones.
En cuanto a la bonificación de la Seguridad Social, se trata de un aliciente no tributario del 40% de la cotización por contigencias comunes por contratar personal investigador.
Las pymes innovadoras, es decir, aquellas que dispongan de un certificado oficial reconocido por el Ministerio de Economía y Competitividad o cuenten con un sello que acredite su carácter innovador podrán beneficiarse de ambos incentivos. Sin embargo, las que no tengan ningún informe motivado tendrán que optar por uno de los dos.
Perfil de la pyme innovadora
- Una pyme que opta por la innovación necesita impulsar desde la dirección un conjunto de conocimientos, hábitos y valores para emprender nuevas acciones. Es lo que se denomina cultura empresarial, que se expresa en una estrategia (qué y cómo se quiere innovar), que queda formalizada en un proceso de planificación.
- Para que la pequeña y mediana empresa asigne recursos a la I+D, es decir, reconozca una operación, es necesario que existan medios y personas, dedicados total o parcialmente a ella, que estén más o menos definidos los procesos y que se cuente con un mínimo de herramientas de gestión.
- La innovación debe ser valorada, porque es necesario que la pyme tenga una clara conciencia de que está obteniendo un beneficio gracias a este arriesgado proceso. Así, la empresa ha de examinar de qué forma la I+D influye en la mejora de los productos y servicios ofrecidos, en la eficiencia interna de los procesos y su balance.

